
Por: Helen Jácome Guamán
El asesinato del director financiero de una prestigiosa universidad de Quito demuestra cómo un conflicto administrativo puede escalar hasta convertirse en un delito grave. Como ocurre en muchos casos, esta tragedia surgió de la incapacidad para manejar tensiones laborales y administrativas con inteligencia emocional y estrategia. Según la investigación de la Fiscalía, las auditorías internas sobre adquisiciones y contrataciones generaron temor entre algunos funcionarios, quienes habrían planeado eliminar al director financiero para evitar posibles responsabilidades Este desenlace evidencia la importancia de gestionar los conflictos mediante la negociación, tanto como herramienta preventiva o de resolución de conflictos
La investigación vinculó a cinco adultos y un adolescente, en la que se recopilaron grabaciones de cámaras de seguridad, reportes telefónicos y versiones. Estos elementos apuntan a que el móvil habría sido el temor de que las auditorías internas destaparan irregularidades en los procesos de compras realizados en la universidad.
La negociación es un mecanismo de gestión de crisis y conflictos. En este caso, los funcionarios pudieron haber optado por asesorarse para negociar sobre estos asuntos y colaborar con las auditorías, reparar daños o acogerse a otro tipo de procedimientos administrativos o penales. La falta de negociación transformó un conflicto administrativo en un crimen.
Aunque la pérdida de una vida es irreparable, en la mayoría de los casos la negociación sigue siendo útil en el ámbito judicial.
En estos casos pueden aplicarse mecanismos como la reparación integral, que contempla compensaciones económicas o simbólicas para la familia de la víctima, y la colaboración eficaz, mediante la cual se aporta información relevante para esclarecer los hechos a cambio de beneficios procesales. Estas figuras contribuyen a una justicia más ágil, ofrecen respuestas oportunas a la sociedad y permiten que quien cometió el delito asuma su responsabilidad, repare el daño y pueda mitigar las consecuencias legales de sus actos.
El caso de esta universidad deja una enseñanza clara: la violencia nunca puede ser una salida frente a conflictos. Una buena asesoría y la negociación aplicadas oportunamente, pueden salvar carreras, instituciones y vidas. Y cuando el delito ya ocurrió, sigue siendo una herramienta válida para asumir responsabilidades y reparar daños. La negociación más efectiva es la que impide que un conflicto escale hasta convertirse en un crimen.